“Caminante, son tus huellas el camino y nada más. Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”
Qué razón tenía Antonio Machado al escribir estos versos y que mejor ejemplo para ellos que el de uno de los actores españoles más consistentes de los últimos tiempos. Me refiero a Eduardo Noriega (Santander, 01/08/1973), uno de esos actores nacionales que a base de muchos trabajos, buenas elecciones y mejores interpretaciones han conseguido hacerse un buen nombre en la denostada industria del cine nacional. Quizá no levante tanta expectación como otros grandes, no solo del cine nacional sino también del celuloide internacional como Bardem, Tosar, Pe, Belén Rueda, Jordi Mollá o antes Banderas, pero está claro que Eduardo levanta una gran admiración allá por donde pasa, allá por donde rueda. Y es que hablamos de uno de los actores españoles más completos y que pasito a pasito a hecho su camino; un camino firme, limpio, en una línea siempre ascendente. Una trayectoria digna de contemplar.
Primeros pasos y ascenso a la fama
Y es que han pasado 15 años y 30 filmes desde que debutara en la gran pantalla. A diferencia de lo que muchos creen, no fue con Historias del Kronen, sino con una película poco conocida, a las órdenes de un director que, desde aquellos tiempos, también ha crecido de manera notable, Alejandro Amenábar, titulada Luna. Corría el año 1995 y Eduardo apenas contaba con 22 años. No tenía ninguna experiencia detrás de la cámara, pero fue elegido para el papel coprotagonista de la cinta.
Ese mismo año rodó Historias del Kronen, donde tenía un pequeño papel. Pero fue al año siguiente con su quinta películas, Tesis (ganadora de 7 Goyas), -también a las órdenes de Amenábar-, donde dio el salto a la fama interpretando a Bosco.
Es en 1997 cuando tiene lugar su consagración definitiva. De nuevo bajo la dirección de Amenábar, y compartiendo cartel con Penélope Cruz, fue nominado al Goya como mejor actor principal por su papel de César en Abre los ojos, [película que sirvió para el remake “made in USA” Vanilla Sky (Cameron Crowe, 2002) con Tom Cruise, Penélope Cruz y Cameron Díaz]. Este papel marcó definitivamente el nombre de Eduardo Noriega en negrita en todas las agendas de productores y directores nacionales.
Grandes logros
En los años sucesivos no ha dejado de trabajar con numerosas producciones en las que él era el principal reclamo. Destacan la romántica Cha-cha-chá (Antonio del Real, 1998), el angustioso thriller Nadie conoce a nadie (Mateo Gil, 1999) y la, por momentos, terrorífica El espinazo del diablo (Guillermo del Toro, 2001), entre otras. Ya en 2004, volvió a ser uno de los actores más valorados de aquel año por su interpretación de Txema en El Lobo (Miguel Courtois), en un filme basado en hechos reales, donde da vida al hombre que se infiltro en la banda terrorista ETA y que tuvo en su mano la desarticulación de toda la banda en los entonces difíciles inicios de la democracia en España. Un papel que dejó la marca de un actor que comenzaba a madurar a base de trabajo, y unas intensas y cada vez más cuidadas interpretaciones, las cuales le volvieron a hacer merecedor de la nominación al Goya como mejor actor principal.
En 2005, fue el protagonista de la bien valorada El Método (Marcelo Pyñeiro), acompañado de un buen elenco de estrellas nacionales como Najwa Nimri, Ernesto Alterio, Natalia Verbeke, Eduard Fernández, Carmelo Gómez o Adriana Ozores. Y, en 2006, con la taquillera Alatriste (Agustín Díaz Yanes), dará vida al Conde de Guadalmedina y compartirá planos con el internacional Viggo Mortensen o la bellísima Elena Anaya.
Entre tanto, tuvo tiempo de llamar la atención del público femenino con un siempre recordado, cuidado y muy burbujeante anuncio para Schweppes (hacía un desnudo integral con zambullida incluida).
Poco después de esto, saltó el charco para rodar un par de superproducciones hollywoodienses: En el punto de mira (Pete Travis, 2008) junto a Dennis Quaid, Forest Whitaker, Matthew Fox, Zoe Saldaña o Sigourney Weaver; y Transsiberian (Brad Andersson, 2008) compartiendo cartel con Woody Harrelson, Emily Mortimer, Kate Mara y Ben Kingsley.
Actualmente…
Ahora le toca hacernos disfrutar con su última película, El mal ajeno (Oskar Santos), junto a Belén Rueda, que se estrena este viernes en toda España. Un drama con tintes de thriller sobrenatural donde da vida a Diego, un médico que trabaja en una unidad de dolor, acostumbrado a ver angustia y muerte a su alrededor y que sufrirá, poco a poco, a medida que avance la película, una transformación total de su persona.
Seguramente no estemos ante el actor que más pasiones levanta, que más autógrafos firma, o que más premios recibe. Pero de lo que no cabe duda, es que estamos ante uno de esos actores que, un día, cuando su carrera este llegando al ocaso, miraremos atrás, y veremos el largo camino recorrido, dándonos cuenta de que ha sido uno de los grandes, que no ha hecho mucho ruido pero que ha hecho una gran carrera con sus herramientas, que nos ha hecho pasar grandes momentos cada uno de ellos en varios registros diferentes, que siempre ha estado ahí y que cuando no este, se le echará de menos. Por suerte, de momento, a sus 36 años, caminante Noriega sigue haciendo su camino al andar.
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