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1963 fue el año en que se estrenó la que, para muchos, es la mejor película de la historia del cine español: ‘El verdugo’, de Luis García Berlanga. El director de ‘Plácido’ y ‘Bienvenido Mr. Marshall’ filmó un alegato contra la pena de muerte y una crítica a la sociedad de la época. Aclamada y premiada tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, hubo de enfrentarse a la censura franquista que, en palabras del propio director, llevó a cabo “bastantes cortes de censura, muy gilipollas algunos”.
Escrita por el gran Rafael Azcona, y filmada con largos planos secuencia, ‘El verdugo’ es el perfecto ejemplo del cine de Berlanga. Ese humor negro, esa crítica velada, esa ácida sátira, esa ironía que caracteriza la filmografía del director valenciano, se desprende de cada fotograma del film. Y luego las interpretaciones. Pepe Isbert, como siempre, inconmensurable en su papel de verdugo a punto de jubilarse. Emma Penella y el italiano Nino Manfredi dejan también actuaciones para la historia, al menos, del cine español. Y unos secundarios, entre los que se cuentan José Luis López Vázquez y Ángel Álvarez, que dan lustre al film.
Argumento
José Luis Rodríguez (Nino Manfredi) es un empleado de pompas fúnebres sin demasiado éxito entre las mujeres debido a su trabajo. Un día conoce a Amadeo (José Isbert), que es el verdugo de la Audiencia de Madrid, cuando va a recoger a un ajusticiado. Se enamora de Carmen (Emma Penella), la hija de Amadeo. Éste les sorprende en la cama y les obliga a casarse, frustrando los planes de José Luis de marcharse a Alemania a ser mecánico.
Amadeo está a punto de jubilarse, y el Patronato de Vivienda está dispuesto a dejarle la casa en la que vive al que le suceda en el cargo. Esto hace que entre el propio Amadeo y su hija Carmen convenzan a José Luis para que se haga verdugo. Algo que no se ajusta a su personalidad tranquila y pacífica, pero su suegro le convence de que, probablemente, no tenga que matar a nadie.
Su vida transcurre plácidamente hasta que un día llega el telegrama que le comunica a José Luis que tiene que desplazarse hasta Mallorca para realizar su primera ejecución. En un principio, pretende dejar el trabajo aunque ello suponga abandonar la casa, pero su mujer y su suegro hacen que cambie de opinión alegando que el reo, que está muy enfermo, seguramente muera de manera natural, o, en todo caso, será objeto de indulto. José Luis se deja convencer y acaba siendo llevado a rastras a la ejecución, como si el fuese el preso, y no el verdugo.
Crítica social
La idea de la película le surgió a Berlanga cuando un amigo abogado le contó el caso de ‘la envenenadora de Valencia’. Pilar Prades, que así se llamaba, fue la última mujer condenada a muerte en España. Mientras ella era llevada a rastras al garrote vil, un grupo de gente tuvo que hacer lo mismo con el verdugo, que había sufrido un ataque de nervios y que, incluso, tuvo que ser sedado. La imagen impactó tanto a Berlanga que se vió obligado a hacer una crítica contra la pena de muerte.
Pero no es la única crítica que podemos encontrar en el film. Hace una exposición de los problemas socioculturales de la época desde el prisma del humor. Habla del problema de la vivienda, la diferencia de clases, la burocracia, la emigración o el turismo, que emergía en esta década en España. Esta visión crítica y ácida de la sociedad española hizo que le lloviesen palos desde el gobierno, con el propio Franco llegando a decir de Berlanga que era “peor que un comunista, un mal español”.
Es por estas ‘diferencias’ por lo que la película sufrió los cortes “gilipollas” de los que hablábamos antes. Por ejemplo, suprimieron las escenas en las que José Luis hablaba de irse a Alemania, así como aquellas en las que se veía a los funcionarios de prisiones preparar el garrote vil. También suprimieron el sonido del garrote rebotando dentro del maletín del verdugo.
La película representaba una imagen de España que no querían que se vendiese en el exterior, donde al propio Franco se le conocía como ‘el verdugo’. De hecho, un grupo de anarquistas italianos, pensando que la película era una obra-homenaje al dictador español, recibió al equipo del film a pedradas en la Mostra de Venezia. Aún así, fue premiada por la crítica internacional en la ciudad italiana, así como en Moscú y Francia.
‘El verdugo’ es una obra maestra de nuestro cine, imprescindible en cualquier videoteca. Se trata además, de un film que no ha perdido actualidad y que, exceptuando el tema de la pena de muerte, los argumentos y personajes que nos muestra nos resultan cercanos y presentes. Otro hito más en el cine de Berlanga, que tantos momentos de placer nos ha regalado con su fina ironía, y que tantas conciencias ha agitado con eso diálogos ácidos y rompedores que, junto a Rafael Azcona, revolucionaron la manera de ver y hacer el cine, y especialmente la comedia, en España.
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