
Foto de xa2cu.blogspot.com
Desde 1975 España ha sido la casa de una de esas dinastías del cine que tanto gustan a mitómanos y cinéfilos: los Alterio. Más de treinta años en los que Héctor, el padre, y Ernesto y Malena, los hijos, han puesto sus ganas y su talento a disposición del público español, e hispano, por supuesto. Dos conchas de plata y un Goya de Honor para el padre, dos Goyas para el hijo y uno para la hija hablan de la calidad de las interpretaciones de los tres.
El país que en un principio le sirvió de refugio al patriarca de la familia, frente a las amenazas de muerte de la Triple A (grupo paramilitar de la ultraderecha argentina), se acabó convirtiendo en su hogar y en el de su familia. Héctor Alterio ya era un actor sobradamente reconocido en su país, en el que había fundado la compañía Nuevo Teatro en 1950, y participó en gran cantidad de las películas de los nuevos cineastas argentinos de los años 60 y 70.
Vida en España
Con un hijo de cinco años, Ernesto, y otra de apenas meses, Malena, Héctor y su mujer decidieron quedarse en nuestro país antes que arriesgarse a volver. En seguida se hizo un nombre en nuestro teatro y nuestro cine. Rodó algunas de las películas más importantes de la transición y de los años 80. ‘El crimen de Cuenca’ de Pilar Miró o ‘El nido’ de Jaime de Armiñán dan buena cuenta de ello.
Mientras aquí participaba en bastantes proyectos, no descuidó a su madre patria. Siguió rodando cine en Argentina, donde rodó ‘La historia oficial’ (1985) que se llevó el Óscar a la mejor película extranjera. Para entonces, su hijo ya empezaba a asomar la cabeza en el mundo de la interpretación.
El nido vacío
Ernesto fundó junto a Guillermo Toledo, Antonio San Juan y Nathalie Poza la compañía de teatro ‘Ración de Oreja’, que más tarde se convertiría en la archiconocida ‘Animalario’, nombre tomado de la primera obra representada po la compañía. En 1992 hace su debut en el cine con ‘Tanguito’ de Marcelo Piñeiro, y se convierte en una cara habitual en las producciones españolas de la década.
10 años después de su estreno en la gran pantalla, tras haber rodado con Saura: ‘Buñuel y la mesa del rey Salomón’ en 2001, en la que interpretaba a Dalí; pasa a rodar una de esas películas que forman parte del imaginario colectivo durante muchos años: ‘El otro lado de la cama’. Un año después, en 2003, se luce como protagonista de ese hito de la comedia española que es ‘Días de Fútbol’, lo que le termina por convertir en una de las caras más reconocibles de nuestro cine.
Su hermana Malena no se queda atrás y, con una de las series de mayor éxito de la televisión contemporánea (Aquí no hay quien viva), se cuela en las casas de toda España y se convierte en una más de la familia. El personaje de Belén la hace conocida y reconocida, además de muy querida, durante los 90 capítulos que duró la serie.
Ambos hermanos se han convertido es caras imprescindibles de nuestro cine, como fue y sigue siendo su padre. Parece imposible que una película española alcance el éxito si no aparece alguno de los tres miembros de la familia entre el reparto. Es una lástima que el único sitio donde hayamos podido ver a la familia junta en la pantalla más a menudo. Sí ha sucedido en ocasiones (‘Semen’, la serie ‘Vientos de agua’ o el corto ‘Entre nosotros’), pero no hemos podido verles interpretando una verdadera familia tipo ‘Dinastía’. Sería bonito, aunque a lo mejor habrá que esperarse a la tercera generación de Alterios.
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