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Llega a las pantallas de cine, La herencia Valdemar, una película de terror dirigida por el jóven cineasta José Luis Alemán que se suma a la lista de productores y directores que se arriesgan con el cine de terror español. Cabe destacar el atrevimiento que tiene el director al debutar cinematográficamente con la adaptación de H.P Lovecraft.
La película trata de un detective (Nicolas Tramel) que, a raíz de la desaparición de una tasadora de inmuebles (Luisa Llorente), empieza a indagar e investigar la mansión y su relación con un oscuro ente, el engendro, que habita en ésta.
El reparto cuenta con una mezcla de nuevas promesas y de actores ya reconocidos: Jesús Olmedo, Óscar Jaenada, Paul Naschy, Daniele Liotti, Silvia Abascal, Eusebio Poncela, Laia Marull, etc. El presupuesto de la producción asciende a 13 millones de euros los cuales han servido para una gran realización técnica, altísimo nivel de efectos especiales, escenografía y vestuario.
Se comenta que en el caso de conseguirse los objetivos esperados, se dará inicio al rodaje de la segunda parte. De ser así significaría que finalmente los anteriores intentos de llevar esta historia de terror a la gran pantalla serán cosa del pasado.
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Es una película interesante!!! Combina la tensión, la fuerza de los silencios y de las convesaciones a medias con la profundidad psicológica de las películas europeas. Quienes presten atención a los detalles habrán reparado alguna que otra vez en el curioso sonido que tienen las películas españolas, como si las palabras rebotasen en el aire, como si fuera una verdadera conversación grabada en un video casero. Es un efecto perfecto para las películas de terror, pues le da significado también a los silencios.La atmósfera llena de energía negativa casi se palpa.
Sin embargo, hay algo que no me convence demasiado: recuerda más a la época victoriana qque a la España de la generación del 98. Aunque tengo entendido que en el norte de España la vida era mucho más cosmopolita, más parecida a la vida en el resto de Europa que aquí en el sur.
A pesar de estos puntos un tanto confusos y de ese final abierto que te deja con la miel en los labios; lo que, según se mire, puede ser también una idea interesante, los puntos buenos superan los malos. Uno de ellos debe de tenerse especialmente en cuenta: no por nada, es una puesta en la gran pantalla de Lovecraft, y el terror gótico puede ser muy sugestivo. Así que, si son personas especialmente sensibles, o si creen de alguna manera que existen ciertas cosas con las que los mortales no debemos jugar, no pisen las salas de cine o (si se me permite una pequeña exageración) como dice uno de los propios personajes “no volverán a dormir en su vida”.
Un saludo!