Películas Españolas

Los estrenos de las películas españolas



  • RSS
  • Facebook
  • Twitter


Foto de la web: www.nuncamas.org

Foto de la web: www.nuncamas.org

Mensaka es sin duda, una de esas películas generacinales que van más allas de esa juventud alocada y autoaturdida, sin horizonte ni metas. Se acerca a esa edad fronteriza con la temida madurez. Más que nada, porque la madurez conlleva responsabilidad y eso asusta. El guión de Luis Marías ha dado ese giro más serio y reflexivo sobre la novela de José Ángel Mañas, de la que parte.

La película que fue estrenada en 1997, está construida en la dirección de “Historias del Kronen”, aunque de más manera más elegante. Esta mejor planteada y supone para los espectadores una reflexión interesante sobre una etapa de la vida que resulta complicada

Páginas de una historia

Tres parejas viven, desde distintas situaciones sociales y, con ello, personales, el declinar de sus propias utopías o sueños ante y frente a la dura realidad del vivir cotidiano, de un futuro necesariamente pragmático que se les viene encima. Esas “páginas de una historia” giran en torno al personaje del mensajero (Mensaka), que interpreta Gustavo Salmerón con su cada vez más convincente buen hacer: un aspirante a músico, radical e intransigente, que ve anuladas sus aspiraciones por el egoísmo de quienes consideraba amigos.

Mensaka da un giro generoso a su vida ayudando a su compañera, una dependienta (estupenda Laia Marull), para que reanude sus estudios universitarios. Otros personajes, unidos inicialmente por sus proyectos musicales, son un desaprensivo cantante, que triunfará pisando a los demás; su novia, una niña bien, un poco necia, que se resiste a madurar. El compositor novel, débil y melancólico, cuya familia acomodada le empujará a un ordenado trabajo burgués; y su ocasional amiga, trabajadora en un bar y drogadicta. Un camello, gracioso y sin futuro… Todos los actores están espléndidos en sus papeles.

Generación joven

Esta primera película de Salvador García Ruiz tiene un tono sobrio y medido, de tonos ocres, tanto en lo que se refiere a escenografía e imágenes, como en su estilo narrativo, seguro, esencial y contenido, sin dejarse llevar por el exceso ni por superficialidades marginales.

Ese mismo tono es el que impone a sus actores, como marcado por su no lejano otoño vital, pues ése es el quid de la historia, que, sobre el bien ritmado guión, cuenta. De ahí que deje un sabor melancólico, la nostalgia de algo perdido, como casi todas esas vidas que, por su desconcierto y desorientación culpables, han malgastado su juventud

Popularity: 1% [?]



Aviso Legal